Preguntas incómodas a los indignados

“…. el drama de nuestro tiempo consiste en que los ciudadanos han vendido su identidad de ciudadanos y con ella sus valores más esenciales, que pueden cambiar pero no morir, como la justicia, la solidaridad, su capacidad de representación, la paz y la libertad, no ya por el plato de lentejas bíblico, sino por lo que él llama el “sujeto consumista”, ya sin identidad, sin primogenitura, sin valores y, lo que es más grave, por una falsa identidad de “usar y tirar”, que nos desnuda de todo tipo de personalidad humana, esclavos de las modas del instante.”

Preguntas incomodoas a los indignados

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